Sitges es una de las ciudades costeras que han conservado su ambiente de pueblo pequeño a pesar del creciente turismo. Las estrechas calles mediterráneas llegan hasta el paseo marítimo, con la iglesia Bartomeus i Santa Tecla al fondo.

Durante el día invitan las heladerías y las playas entre los espigones, mientras que por la noche la ciudad vibra con la extraordinaria cantidad de bares y discotecas. Sitges se encuentra a una media hora larga en coche desde Can Gramunt.