A menos de quince minutos en coche – o dos horas de caminata – de Can Gramunt, el constante curso del agua ha excavado unas pozas idóneas para bañarse en las rocas de la Riera de Carme. Una estrecha carretera lleva hasta las cuatro casas abandonadas de Santa Càndia, donde se puede aparcar justo al lado de la Iglesia restaurada.


El camino a pie junto a la riera, bajo el castillo de Orpí, es un poco aventurero y sólo apto para personas que no padecen vértigo, pero recompensa con la oportunidad de refrescarse con un baño o para los más atrevidos, a tirarse de una de las rocas en el agua.